Si estás por empezar tu primer cultivo de cannabis, probablemente te estés haciendo esta pregunta: ¿me conviene cultivar cannabis en interior (indoor) o al aire libre (outdoor)? La respuesta depende de varios factores como el espacio disponible, tu presupuesto, el clima y el nivel de control que querés tener sobre las condiciones del cultivo.

Desde Lugannabis te ayudamos a entender las diferencias reales entre el cultivo indoor y el outdoor, para que elijas el método que mejor se adapte a vos y a tus condiciones.

 

Cultivo Indoor (interior)

El cultivo indoor se realiza en un espacio cerrado —como una carpa de cultivo, una habitación o un mueble adaptado— donde vos tenés el control absoluto sobre cada una de las variables que afectan a la planta: la luz, la temperatura, la humedad, la ventilación e incluso los tiempos de crecimiento. Eso significa que podés cultivar todo el año, sin depender de las estaciones ni del clima exterior.

Con un buen equipo (luces, extractor, ventiladores, timer, etc.), podés generar el ambiente ideal para que las plantas crezcan sanas, compactas y bien resinadas. Claro que esa precisión tiene su precio: el cultivo indoor requiere una inversión inicial más alta, un consumo eléctrico considerable y un poco más de atención diaria. Aun así, es ideal para quienes buscan discreción, para personas que viven en departamento o para quienes quieren tener cosechas regulares durante todo el año, sin esperar a la temporada natural.

Ahora bien, no te entusiasmes de más al principio. No quieras arrancar llenando una habitación entera, porque eso es caro, complejo y puede ser frustrante si no tenés experiencia. Lo mejor es empezar tranqui, con una lámpara que cubra un espacio de 60x60 o 80x80 cm, e ir aprendiendo a sacarle el jugo a ese espacio. Si con el tiempo le vas agarrando la mano y te pinta agrandarte, lo hacés con más seguridad, sabiendo lo que implica escalar.

 

Cultivo Outdoor (exterior)

El outdoor, por otro lado, se apoya en el poder del sol, la tierra y el aire libre. Es una experiencia más orgánica, más conectada con los ritmos naturales. No necesitás lámparas ni extractores: el sol se encarga de iluminar y el viento de ventilar. Solo tenés que asegurarte de que las plantas reciban al menos 5 o 6 horas de sol directo por día, y tener un espacio como un jardín, terraza o balcón donde puedan crecer sin demasiada interferencia.

El cultivo exterior tiene la ventaja de ser más económico, con menor gasto en equipos y energía. Además, si las condiciones son buenas (clima estable, buena genética, cuidados adecuados), las plantas pueden crecer muchísimo y ofrecer cosechas muy generosas.

Pero también hay que considerar que estás mucho más expuesto a los vaivenes del clima: lluvias fuertes, granizo, calor extremo o ataques de plagas pueden afectar seriamente el desarrollo de las plantas. Y si vivís en ciudad o zona urbana, la contaminación lumínica o la falta de privacidad también pueden jugar en contra.

¿Qué te conviene a vos?

No hay una única respuesta. Si contás con algo de presupuesto, buscás discreción y querés controlar cada aspecto del cultivo, el indoor es una gran opción. Con una carpa 60x60, LED, buen sustrato y fertilizantes, podés tener tu primera cosecha en menos de 4 meses. 

Si tenés un jardín o terraza con buen sol, querés gastar poco y seguir el ritmo natural, el outdoor es más simple para empezar. Eso sí, lleva más tiempo: si arrancás en septiembre u octubre, cosechás en marzo o abril.

Lo importante es elegir el método que se ajuste a tu espacio, tu tiempo y tus ganas. En Lugannabis tenemos kits armados, luces, sustratos, semillas y todo lo que necesitás para cualquiera de los dos. Y si tenés dudas, escribinos por WhatsApp o pasá por la tienda: te ayudamos a armar tu primer cultivo como se debe.